Reducir sodio no es solo apartar el salero
La mayor parte del cambio sostenible depende de reformulación, etiquetado y oferta alimentaria.
Qué dice la evidencia
La OMS considera la reducción de sodio una intervención muy coste-efectiva. Las medidas recomendadas incluyen reformular productos, etiquetado frontal, campañas y compras públicas, porque una parte importante de la ingesta llega incorporada en alimentos.
Límites
Las necesidades pueden variar en situaciones clínicas o deportivas específicas; evita cambios extremos sin valoración.
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